Meta lograda: Autonomía para ir a conciertos

Como se habrán dado cuenta mis lectores y lectoras queridos, dentro de mis gustos muy personales están viajar e ir a conciertos, ambos los suelo comentar ya sea aquí o en redes sociales, porque son momentos especiales que me gusta compartir públicamente.

Ambos gustos tienen cualidades en común:

  1. Requieren un presupuesto importante
  2. Suelen ser poco accesible
  3. Y por sobre todo, requieren de asistencia

A estos puntos podría añadir que el punto 3 hace que el punto 1 se vuelva trascendental a hora de decidir qué hacer. Pero bueno, sobre gustos no hay nada escrito, y estos son los que me hacen feliz.

Con los años he podido cumplir ambos gustos, sin embargo el que hoy me hace escribir son los conciertos. Hace 10 años fui por primera vez a uno de gran importancia, cuando vino Coldplay por primera vez a Chile. Es mi grupo favorito y tenía que ir como fuera. Junté plata, llamé a la productora para consultar por la accesibilidad (esa sería la primera vez de muchas) y conseguí que me acompañaran. Todo un logro.

Pero ya pasó mucho tiempo de esa feliz experiencia y haciendo revisión, me dio cuenta cómo he avanzado en mi autonomía personal y cómo mi gusto por la música me ha obligado a tomar decisiones que quizás no habría hecho, como ir a lugares con un flujo importante de personas de noche sola. Quizás para algunos que leen les puede parecer extraño, pero para mí ha sido todo un transitar que me ha tomado todos estos años.

Ya con los años aprendí a ir a conciertos sola, conozco los lugares a los que puedo ir sin problemas y a los que no conozco, sigo con la misma técnica de hace 10 años, me comunico con la producción y pregunto, pregunto y pregunto si es accesible para personas con discapacidad física que no usan silla de ruedas.

También sé reconocer cuando necesito apoyo de un asistente para ir a un concierto, como por ejemplo en el estadio nacional o el mismo movistar arena, este último es accesible pero no tengo opción con el tumulto a la salida para ir a tomar locomoción. En estos casos no queda de otra.

Así como ven ir a concierto ha significado un crecimiento personal. Ha tenido momentos feos, como cuando fui con amigos a ver a Paul McCartney, pero al final lo que queda es la música y ya tras 10 años, la felicidad de compartir al mundo como la música me ayuda con mi autonomía personal.

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